70 AÑOS Y 500 NOCHES

-María Montes-   Tal día como hoy, 12 de Febrero del pasado año 1949 nacía en una humilde casa de Úbeda (Jaén) Joaquín Ramón Martínez Sabina, hijo de un comisario famoso en la zona y alrededores.

A pesar de afirmar que cumple 63, ya que los siete años que pasó en Inglaterra exiliado los considera un paréntesis de su fascinante vida, el flaco de Úbeda da la bienvenida a sus setenta años.

En numerosas entrevistas, sostiene que su infancia no fue una etapa idílica como la mayoría de nosotros solemos considerarla. Creció en una familia rígida y dogmática, encorsetada en la norma y en el qué dirán. Fue entonces cuando, a los diecisiete años de edad partió rumbo a Granada, con el fin de estudiar la carrera de Filosofía y letras. Al menos, esta fue la versión oficial de los motivos de su marcha.

En tierras granadinas conoció a su primer amor, el cual estrenaba una lista que, a día de hoy, sabemos que fue larga. Ella se llamaba Chispa, y era la hija de un ilustre notario. Este, se opuso rotundamente a la relación entre ambos jóvenes por la no muy buena fama que ya tenía, desde entonces, Joaquín. Podríamos catalogar este hecho como el primer contacto que tuvo el joven -con el desamor, el cual es uno de los protagonistas de sus canciones.

Al acabar el periodo militar impuesto por el Estado a todos los varones de la época, decidió poner tierra de por medio. Para ello, se exilió y refugió en Londres, donde vivió de squatter y trabajó fregando platos en antros de mala muerte, en los cuales solo entraban malas compañías, que ya sabemos que para él, las malas compañías son las mejores.

Años después, decidió volver a España, ya que la dictadura franquista estaba cada vez más débil y desmoronada. Una vez se alojó en Madrid, empezó a contactar con el famoso grupo La Mandrágora, con el fin de tocar temas juntos en pequeños teatros y bares de copas.

Sabina siempre había tenido claro su don y su pasión por la escritura. Pero, en aquellos tiempos, un cantante tenía más salida laboral que un escritor. Por esta razón, decidió poner melodía a sus poemas y exponerlos al pequeño público que, cada fin de semana iba siendo mayor.

Poco tiempo después, consiguió sacar a la luz su primer trabajo musical llamado “Inventario”. A día de hoy, afirma: “Me arrepiento muchísimo de mi primer disco. Considero que no es música, sino ruido. No os miento cuando os digo que he gozado quemando más de cien ejemplares de él”.

Después de su primer disco llegaron muchos más. A día de hoy, podemos sumar la cantidad de

7 álbumes en directo, 18 álbumes de estudio, 7 álbumes recopilatorios y 5 álbumes tributo.

Aunque él jamás ha tenido en cuenta el prestigio, los premios y la fama, a día de hoy es considerado leyenda viva, y uno de los mejores poetas del siglo XXI. El año pasado, recibió el reconocimiento de hijo predilecto de Andalucía. Se convierte por tanto, en “hermano” de reconocidos personajes andaluces como Lorca, Machado, Alberti o Picasso.

Está dispuesto a pasar los días que le quedan en su pisito acogedor situado en Tirso de Molina, rodeado de sus más de diez mil libros, entre los cuales destaca una joya: La primera edición de “Los versos del capitán”, una de las principales obras de Pablo Neruda, firmada por el propio autor. Comparte esta guarida con sus gatos y con su mujer Jimena, tal y como la describe: “Mi última mujer, mi primer amor”.

Ojalá, “los dioses paganos”, nos regalen a todos nosotros otros setenta años para seguir preguntándonos juntos quién nos ha robado el mes de Abril.

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